La Republica Checa significa muchas cosas para los turistas. Desde su activa capital Praga, hasta los rústicos poblados de Moravia, de las pesadas montañas a los relajantes SPAs, de la mundialmente famosa bebida Pilsner a las obras de Smetana y Dvorák, siempre hay una fabulosa experiencia para cada gusto.
Praga es una mágica ciudad de puentes, catedrales, torres y domos de iglesias de cimas doradas, cuyas imágenes se han reflejado en la superficie del Río Vltava por más de 10 siglos. Praga es también una ciudad llena de energía, música y arte. Es una ciudad de contrastes: verdes y tranquilas islas en el río y calmados parques cubriendo las siete colinas de la ciudad, a sólo unos pasos de tesoros arquitectónicos y animadas calles del centro de esta capital. Es un lugar en el que los diferentes estilos arquitectónicos conviven lado a lado, creando una atmósfera tanto íntima como romántica que es casi imposible olvidar.
La arquitectura impresionante no se encuentra únicamente en Praga - hay abundantes fachadas góticas, renacentistas y barrocas en otras ciudades y poblados. Entre las más ricas se encuentra Kutná Hora en Bohemia central; Cheb, Loket y Domazlice en Bohemia occidental; Olomouc en el norte de Moravia; y Telc y Kromêríz en el sur. |